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        Experiencias de éxito              

. Liderazgo
Liderazgo basado en resultados
El liderazgo integral
14 pasos para mejorar su orientación personal a los resultados

. Formar un equipo de éxito
La Selección Nacional de Fútbol en el campeonato Mundial de Italia 1990

. Construcción de equipos
Construcción de equipos de alto desempeño

 

 
 
   

LIDERAZGO BASADO EN RESULTADOS: LA ECUACIÓN DE LA MÁXIMA EFICACIA- Por Claudio Soriano

Se han realizado miles de estudios para identificar las características, cualidades o atributos que deben poseer las personas para llegar a convertirse en líderes. La mayoria tiene una deficiencia: se centran en una sola de las áreas que definen a un líder: las cualidades o atributos propios de los líderes. Pero, la realidad nos dice que una persona puede poseer todas las cualidades propias de los líderes, pero si, en la práctica, no logra resultados, no puede considerarse como tal. Así, la ecuación de la máxima eficacia se puede expresar de la siguiente manera: “Liderazgo efectivo = cualidades x resultados”.

Durante las últimas décadas se han realizado miles de estudios para tratar de identificar las características, cualidades, atributos o comportamientos que deben poseer las personas de tal forma que puedan llegar a convertirse en líderes de éxito, en cualquier ámbito, no sólo en el empresarial.

               
       

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EL LIDERAZGO INTEGRAL

Desde la óptica de estos planteamientos, el liderazgo realmente eficaz y efectivo, el liderazgo integral, está sustentado por dos grandes columnas: cualidades o atributos y resultados. La parte de las cualidades o atributos está formada por cuatro habilidades o características clave para:

· Fijar el rumbo: visión, clientes, futuro de la organización.
· Demostrar carácter personal: hábitos, integridad, confianza, razonamiento analítico.
· Fomentar la implicación y dedicación individual: movilizar pro-activamente al personal bajo su mando, hacer que otros se comprometan, compartir el poder, hacer que otros hagan.
· Engendrar capacidad organizativa: formar equipos, dirigir y administrar el cambio.

Pero, no basta con poseer las cualidades o atributos anteriores. El trabajo de un líder exige algo más que cualidades personales. Por muchas que sean las cualidades de liderazgo de una persona, si no se preocupa por los resultados acabará por ser ineficiente y su posición improductiva. Los líderes, repetimos, deben producir resultados. Si no lo hacen, en realidad no son líderes, ya que todo líder debe aprender a comprender los resultados y concentrarse en ellos. Los líderes deben aprender a fijar objetivos que garanticen el cumplimiento de metas a corto, medio y largo plazo.

Pero, no se trata de lograr “cualquier” resultado. Para ser realmente eficaz, el líder debe ser capaz de producir resultados concretos, esperados y planificados en cuatro grandes áreas:

· Resultados para con los empleados: potenciar la inversión en capital humano, desarrollar a sus máximos niveles el capital humano de la organización.
· Resultados para con la organización: fomentar el capital organizativo; el capital organizativo representa aquello que hace la organización más allá del talento de sus integrantes individuales; desarrollar el capital organizativo de tal manera que el éxito a largo plazo no dependa de un individuo, si no de la organización como un todo.
· Resultados para con el patrimonio empresarial: llevar a su niveles más altos posible el patrimonio económico de la organización; concentrar sus logros en el mercado y los clientes, que son la fuente primaria de la riqueza de toda empresa; segmentar a los clientes y, luego, personalizar la vinculación empresa-cliente; potenciar la eficiencia del uso de los recursos financieros.
· Resultados para con los inversionistas: como resultado de los logros en las otras tres áreas, elevar el valor de los accionistas; centrarse en la rentabilidad a medio y largo plazo (no sólo en la de corto plazo); dedicar su atención a tres aspectos en especial: costes, crecimiento y patrimonio.


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14 pasos para mejorar su orientación personal a los resultados
 

Estos 14 pasos, permitirán en su aplicación, que cualquier persona que ocupe actualmente un cargo de liderazgo modificar su propia conducta de líder concentrándose mejor en los resultados. Son los siguientes:

1.- Comenzar con una concentración absoluta en los resultados.

2.- Asumir la responsabilidad total y personal por los resultados de su área o grupo.

3.- Comunicar las expectativas y objetivos en forma clara y específica al personal bajo su mando.

4.- Determinar lo que debe hacer personalmente para mejorar sus propios resultados.

5.- Utilizar los resultados como el modelo definitivo para consolidar y fortalecer sus practicas de liderazgo.

6.- Participar en actividades y oportunidades de desarrollo que le ayuden a producir resultados mejores.

7.- Conocer las capacidades de cada integrante del personal bajo su mando, aprovecharlas al máximo y brindar a todos adecuadas oportunidades de desarrollo.

8.- Experimentar e innovar en los aspectos en los cuales ejerza influencia, buscando constantemente maneras nuevas de mejorar el desempeño.

9.- Medir los indicadores correctos y acrecentar el rigor de esta medición.

10.- Actuar constantemente; de lo contrario los resultados no mejorarán.

11.- Aumentar el ritmo o velocidad del personal bajo su mando.

12.- Pedir a otros en su organización retroalimentación sobre maneras de cómo usted y su grupo pueden mejorar sus resultados.

13.- Asegurarse de que sea evidente a los ojos de sus subalternos y colegas que la motivación suya para ser líder es el logro de resultados positivos (y no una ventaja personal o política).

14.- Servir de ejemplo y luchar por los métodos y resultados que usted pretende que su grupo utilice y logre.

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      FORMAR UN EQUIPO DE ÉXITO

El caso de la Selección Nacional de Fútbol en el campeonato Mundial de Italia 1990

• Una entrevista con Alexander Guimaraes, protagonista del proceso.

El entrenador, Bora, nos separó en grupos. En cada grupo debíamos definir cual era nuestro objetivo personal. Después cada grupo debía establecer el objetivo grupal. No nos pusieron límites. Lo que más me impacta cuando recuerdo esta etapa es la forma como visualizábamos en ese momento a los jugadores europeos. Creíamos que eran como dioses inalcanzables pero al final entendimos que no eran supermanes. En esa época teníamos barreras mentales. Recuerdo que al final logramos definir tres objetivos básicos, en orden de importancia el primero fue poner el nombre de Costa Rica muy en alto, el segundo fue clasificar para la segunda etapa, y el tercero fue ser campeones mundiales. Todos los objetivos personales los guardamos en un rincón y entendimos que si se lograban era por consecuencia del logro de los objetivos comunes.

   
Al principio hubo una reacción contra el proceso.
Se nos pide más de nosotros, lo cual era algo así como un sacrificio
¿Porqué dar más?. Bora nos llamó aparte a 4 de nosotros que identificó como los de mayor experiencia y que notó que éramos los que mejor entendíamos su filosofía. (Guimaraes, Cayasso, Gabelo y Róger Flores). Nos tocaba "tratar" a la gente que no creía mucho. Nos asignó tareas específicas para motivar a los otros compañeros sobre el proceso.

Mientras tanto, una gran cantidad de agentes externos bombardeaban el objetivo del grupo y el positivismo que poco a poco se había ido logrando. Recuerdo que algunos periodistas se referían hacia el entrenador como el nombre de "Bora Inutilovic". Nosotros nos apoyábamos entre todos y no dejábamos que nada negativo entrara. En Costa Rica es muy fácil opinar y creer que tenemos razón.

Somos como 3 millones de técnicos de la selección, todos con derecho a opinar.

Tuvimos que poner un muro de protección.


Conforme pasó el tiempo, poco a poco fuimos viendo más posibilidades de tener éxito. La primera experiencia en el terrero de juego fue un desastre. Pero el secreto de Bora estaba en que nos dejaba reunirnos en grupos aparte y podíamos aportar ideas las cuales era bienvenidas por él. Poco a poco fuimos adoptando el primer gran objetivo y poco a poco lo fuimos teniendo cada vez más claro: luchar por dejar el nombre de Costa Rica muy en alto en el Campeonato Mundial. Había que dejar de lado un montón de basura que nos entorpecía la acción. Bora nos dijo que habíamos sido invitados a un baile, a una fiesta muy especial. Que solo había 18 invitados que eran los 18 países que irían al mundial, y que poco a poco íbamos a aprender a bailar. De ahí fue que tomé el nombre para el libro que escribí sobre esta experiencia: "La Gran Fiesta".

La causa común fue nuestro caballo de batalla y la basura que poco a poco botamos fueron nuestros objetivos individuales egoístas ("quiero que me conozcan en Europa", "quiero que mi ficha valga más cuando regrese"; "quiero retirarme con la gloria de haber jugado en un Campeonato Mundial", "quiero ser el mejor de todos", "quiero demostrar a aquel entrenador que nunca me dio pelota, lo que valgo", etc.) y, sobre todo, nuestras barreras mentales.

Nuestro complejo de que los europeos o sudamericanos son mejores y que nosotros no podemos triunfar como selección nacional. A manera de ejemplo que muestra el grado de compenetración del objetivo de grupo que teníamos, les cuento como anécdota lo siguiente:

Cuando ya habíamos tenido los dos partidos contra Escocia y contra Suecia, vinieron unos representantes de una marca famosa de zapatos, le ofrecieron $50 mil a 4 jugadores de los que más habían brillado, a cambio de usar siempre la marca. En un principio estuvieron tentados a aceptar la oferta. Hablaron sin embargo con los 4 del grupo de apoyo a Bora. Nosotros les dijimos que llevaran el asunto al grupo. Si por lo menos uno no estaba de acuerdo, no debían seguir adelante con la negociación. Al final dos de los otros jugadores dijeron que ellos eran libres de aceptar la oferta, pero que les parecía que no era justo que se aprovecharan solo unos pocos de la labor de equipo. Los jugadores que habían recibido la oferta decidieron en pleno no aceptarla y ahí terminó el asunto. Creo que en otras circunstancias una oferta de ese tipo nadie la hubiera rechazado.
Bora usaba también una serie de pequeños detalles que nos seguía enseñando no solo en la cancha sino a toda hora y a todo momento. La idea de fondo siempre era una: atención. Nos hacia observaciones sobre detalles. Por ejemplo que dejábamos las luces de las habitaciones encendidas. Que éramos descuidados con los zapatos. Dejábamos las medias tiradas. Al principio no entendíamos.

Creíamos que eran obsesiones suyas por ser europeo de una país socialista.

Pero al final entendimos el mensaje. A la hora de pisar la cancha íbamos estar atentos en el juego. Sólo así nos podíamos asegurar de que no perderíamos concentración. Gracias a estos pequeños detalles se dieron transformaciones sorprendentes, como es el caso de Mauricio Montero, un jugador muy "artesanal", quien 80 días después ya tenía un cambio notorio. En su forma de actuar y jugar.

Bora nos decía que no pretendía cambiar a la persona. Lo que pretendía era que cambiáramos nuestras actitudes hacia la vida y, por supuesto, hacia el fútbol. Los últimos 25 minutos del partido contra Suecia es el más claro ejemplo de lo que es estar jugando con concentración dentro de la cancha y fue producto por supuesto de éstas dinámicas. Bora nos indujo también, como otro pequeño detalle, a cambiar nuestra forma de hablar. En un ambiente en donde solo eran malas palabras, con la palabra "maje" que representa el choteo del tico, la bajada de piso ("maje" es tonto), nos pasamos a mejorar considerablemente la forma como nos referíamos unos a otros. Recuerdo que eliminamos la palabra "tratar". Ya no era la hora de "tratar", era la hora de "hacer".

Otro detalle de Bora fue que nunca dejó para nada la improvisación. Antes de llegar a Costa Rica, investigó sobre muchas cosas. Por ejemplo ya sabía mucho sobre nuestra forma de ser. Tenía una historia de cada uno de sus jugadores principales. Ya conocía la historia de cada uno de nosotros aún sin habernos visto nunca. También cuidaba muchos aspectos técnicos como por ejemplo detalles de la dieta. Aún estando en Costa rica, nos empezaron a dar dieta europea, y sobre todo, italiana. Mucha pasta, mucha legumbre, mucha fruta.

De esta manera el choque no fue tan fuerte.

Trabajamos mucho con dinámicas de grupo, especialmente en la etapa del comienzo en Costa Rica. Nos hacía trabajar en pequeños grupos, en donde teníamos dinámicas para el desarrollo de conducta de liderazgo y actitudes triunfadoras. En la noche teníamos charlas de recapitulación. Fuera de Costa Rica utilizaba mucho el vídeo. Veíamos los partidos de la liga italiana. Analizábamos hasta los últimos detalles. Incluso a él le gustaba rayar con un pilot la pantalla del televisor para marcar líneas sobre escenas en donde había parado el video.
Bora tenía también una forma muy elegante de imponer la disciplina. No nos regañaba ni nos pegaba cuatro gritos. Pero sabía imponer su autoridad cuando era necesario. Nos permitía que tomáramos la iniciativa en el juego, pero con ciertos lineamientos. Ejemplo de esto fue el gol de Róger Flores. El le pidió a Cayasso que le pusiera la bola al lado contrario al que se ensayaba en los entrenamientos. Ahí tomó la iniciativa porque por alguna razón estaba seguro de que le daría resultado. Este tipo de iniciativa era permitida. Siempre que no
lesionara los intereses del grupo.

Dentro de todo el proceso, aún siendo ya un equipo con mentalidad ganadora, tuvimos dos "lapsus" mentales. El primero fue el juego contra Brasil. Para nosotros fue una especie de "pánico escénico". La causa era que para nosotros, jugar contra Brasil era como pelear contra el papá y si le ganábamos era como golpear al padre. Sin embargo de no haber sido por la experiencia de Bora, este partido hubiera sido un desastre. Recuerdo que antes de empezar la charla , unas cuantas horas antes del partido, nos hizo escribir en una hoja de papel una frase de motivación. Algo así como una máxima. Dos fueron las que sobresalieron. La de Oscar Ramírez que decía "todo es posible" y la de Gabelo que decía "hoy es el gran día". Bora nos preguntó: "muchachos, como creen que será el partido". Todos respondimos "difícil". Su respuesta fue que difícil era para Brasil, ya que ellos debían demostrar ante el mundo que realmente era el papá. Nos dijo que para Brasil, aun un gane de 1 a 0 era una derrota. Por otra parte si nos derrotaban , para nosotros no era una vergüenza, ya que estábamos supuestos a perder ante el papá. En eso se basó el resto de la exposición. Luego lo llevó al plano individual.

Nos dijo que pensáramos en la oportunidad que tendríamos cada uno de nosotros al tener a todo el mundo viéndonos. Que la forma como más podíamos brillar, sin embargo, sería haciendo un buen trabajo de conjunto. Después de su charla creo que nadie salió pensando en la derrota. Tuvimos un almuerzo, 2 horas de descanso y luego pasamos al estadio. Lo que recuerdo es que yo me sentía realmente admirado de ver que todo el mundo, faltando dos horas para el evento de su vida, estaba durmiendo a pierna suelta. Esto lo tengo incluso grabado en video porque yo mismo no lo podía creer. Luego pasó la historia conocida del partido. Tuvimos mucha suerte ya que Gabelo, aunque hizo unas tapadas milagrosas, tuvo en los postes del marco a sus mejores aliados. Los brasileños no podían creer lo que pasaba dentro de la cancha. Yo los oí pelearse entre ellos fuertemente. Pero definitivamente no pudimos superar del todo el "pánico escénico". Al final del partido, cuando ya faltaban unos 10 minutos para el final, nos volvimos a encontrar y le faltamos el respeto.

El otro lapsus fue contra Checoslovaquia. En este partido todo el trabajo grupal y mental se perdió. Ya habíamos cumplido los dos primeros objetivos: dejar el nombre del país en alto y pasar a la segunda etapa del campeonato. La verdad que el tercer objetivo no lo interiorizamos y siempre y siempre nos pareció algo imposible. Cuando llegamos a esa altura, nos acordamos que teníamos más de dos meses de estar fuera de la casa. El grupo no quiso dar el último jalón.

 
Empezamos a llamar a nuestras casas. De pronto nos sentimos de nuevo en Costa Rica. Parece que la realidad se nos vino encima. Sólo pensábamos en las compras de los souvernirs para nuestra gente. Jugábamos el 19 y los pasajes de regreso ya estaban separados para el 20. Mientras estuvimos motivados y trabajamos en grupo, las individualidades en el juego no eran importantes, nadie pensaba en eso. Pero cuando este espíritu pasó, en ese juego, resaltaron individualidades que no habíamos tenido en todo el proceso
El mismo entrenador en cierto momento me dio a entender que no creía lo que habíamos podido lograr. Un día casi sin pensarlo me dijo: "ustedes no saben lo que acaban de hacer". La relación con Bora era muy estrecha. Para ese último partido, dada la mala organización de apoyo que siempre ha existido en Costa Rica (y en ésta no era la excepción), solo teníamos dos días para trasladarnos de sede, buscar un nuevo hotel y prepararnos para el juego. Recuerdo que Bora tuvo que ir personalmente a ver que hotel encontraba para nosotros. Este lapso de tiempo, el cual era vital para prepararnos para ese juego, lo perdimos. Sus ayudantes nunca tuvieron el carisma necesario y nadie lo podría sustituir en ese momento. A pesar de todo, el primer tiempo terminó con empate a uno. El segundo gol de ellos fue porque ya estábamos desconcentrados y de ahí en adelante nos derrumbamos.  
 
      Muchos nos han preguntado si es posible darle seguimiento al proceso o si otro similar se puede repetir en Costa Rica. Para responder a esta interrogante, trato de ver lo que está pasando con nuestro futbol. Pienso que se ha profesionalizado mucho en los últimos tiempos. Lo primero que se profesionalizó aquí fueron los preparadores físicos. En ese campo el país ha tenido un gran avance. Por algún tiempo esa parte era el eje central de los entrenamientos. Luego los entrenadores se profesionalizaron. Vinieron además algunos extranjeros muy buenos, proceso que culminó con Bora. Pero a nivel de Gerencia en el futbol, creo que más bien hemos retrocedido. Este aspecto sigue siendo un desastre. Nosotros lo que se sabe en Italia, a pesar de esta gente. Ellos establecen una relación paternalista.

Creen que ofreciendo regalar un televisor a colores, o cuando convencen al presidente para que vaya a ofrecer incentivos económicos, están cumpliendo un gran papel. Eso es más bien contraproducente porque se convierte el proceso en un mercantilismo y poco a poco los jugadores pierden el objetivo que tienen que tener.

Al regreso a Costa Rica, recuerdo que hubo una mezcla de sentimientos entre los jugadores. Yo sentí cólera de pensar en que todo había terminado. Por algunas expresiones de nuestros "dirigentes", algunos de los que entorpecieron el trabajo, supe que era el final del mismo. Sentía que era un sueño del que no quería despertar. Otros compañeros se adaptaron más rápidamente a la realidad. De pronto los oía hablar como al principio, con el "maje" de nuevo en su vocabulario. Pero creo que todos, sin excepción, tuvimos por algún tiempo la esperanza de que los dirigentes hubieran captado la esencia del proceso. La realidad nos dijo después que nuestra esperanza no se cuajó. Pero creo que la materia prima, la madera para hacer otro "milagro" de esos, todavía existe. Bora nos lo dijo. Con ustedes he logrado mucho en muy poco tiempo. Comparaba el proceso con México, en donde le tomó mucho más tiempo lograr algo similar.

 
La alta gerencia debe entender con claridad este proceso para desarrollar equipos de alto rendimiento.

La materia prima existe, y es posible lograr un milagro como el aquí presentado, pero es únicamente su responsabilidad el que llegue a concretarse.

Al final la pregunta de Alexandre Gimaraes sobre si es posible repetir el proceso, ha sido el mismo quien se ha encargado de demostrar que realmente es posible.

Y la respuesta es Si se puede.

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CONSTRUCCIÓN DE QUIPOS DE ALTO DESEMPEÑO - por Gustavo R. Parés Arce

Introducción

Uno de los principales retos de los gerentes, directores o líderes de equipos, es la formación de equipos de trabajo de alto desempeño. La creación de equipos de alto desempeño no es un tema mítico, sin embargo no es fácil encontrarse con este tipo de equipos frecuentemente. Para que se pueda construir un equipo de alto desempeño se debe crear un ambiente de confianza, liderazgo, buena comunicación, un claro entendimiento del objetivo a lograr y la participación de cada miembro tratando de aprovechar al máximo sus fortalezas. Lo anterior nos orilla primero a tratar de entender un poco mejor las características y dinámicas que tienen los equipos de alto desempeño, lo cual revisaremos en este artículo. La comprensión de este marco de referencia nos ayudará a dirigir de forma adecuada las personas y a construir equipos de trabajo de alto desempeño.

       
   
 

En una nueva era de conocimiento y cambios rápidos, aquellas compañías que logren desarrollar sistemas de liderazgo a través de los cuales los equipos de alto desempeño puedan potenciar sus competencias principales y se entienda que la alineación estratégica de sus diferentes áreas es un proceso continuo, en el cual los participantes de estos equipos participarán activamente en la negociación, discusión y replanteamiento de las estrategias buscando siempre mantener óptimos niveles de ejecución. Aquellas compañías que logren crear mecanismos como el descrito anteriormente lograrán una verdadera ventaja competitiva.

En la naturaleza podemos encontrar muchos ejemplos de cómo el trabajo en equipo favorece a los participantes del equipo. Algunos de los ejemplos más claros son cómo las manadas de animales se protegen entre si y buscan sinergia a la hora de cazar su alimento.

 
Asimismo es importante entender que en una etapa tan competitiva en las organizaciones es indispensable formar líderes que puedan formar equipos de alto desempeño. Algunos de los elementos principales identificados en los equipos efectivos son:
· Los equipos efectivos tienen miembros interdependientes.
· Los equipos efectivos procuran que sus miembros trabajen de forma más eficiente juntos que solos.
· Los equipos efectivos funcionan tan bien que generan su propio magnetismo.
· Los equipos efectivos no siempre tienen el mismo líder.
· Los equipos efectivos tienen miembros que apoyan al líder y viceversa.
· Los equipos efectivos tienen un alto nivel de confianza entre sus miembros.

 
Ya que el ser humano es sociable existen varios beneficios del trabajo en equipo desde permitir la especialización de tareas como a la repartición del trabajo y complemento de ideas. Existen varios elementos que vuelven atractivo el trabajo en equipo.

Trataremos de homologar nuestra percepción de lo que se considera un equipo a través de la siguiente definición. Un equipo es un grupo de personas quienes están relacionados a través de actividades interdependientes, que su interacción impacta en los demás miembros por lo tanto se ven a si mismos como una sola unidad.

Pueden existir muchas más definiciones de lo que es un equipo, sin embargo la definición anterior tiene los elementos básicos de un equipo, los cuales son actividades interdependientes, una visión de un objetivo común y cuya interdependencia tiene un impacto en el resultado global del equipo. Ahora al conocer los elementos principales de un equipo vale la pena explicar por qué es muy importante construir y madurar los equipos de alto desempeño en las organizaciones. Las investigaciones realizadas demuestran que la productividad, calidad y moral de las personas es mejor cuando se tienen implementados mecanismos para fomentar el trabajo en equipo. A continuación se muestra un resumen de los resultados encontrados al analizar 439 empresas dentro de las Fortune 1000.

En la tabla anterior podemos revisar que existe un argumento muy sólido en la relación existente entre una sana mecánica de trabajo en equipos y una mejor obtención de resultados en la organización. Sin embargo también es necesario conocer algunos de los elementos conflictivos del trabajo en equipo. En ocasiones los equipos pueden tardar mucho tiempo en tomar una decisión o pueden caer en el error de “groupthink” o estar todos de acuerdo en una postura relacionada a un proyecto, para poder minimizar estos riesgos a continuación analizaremos con más profundidad los elementos primordiales que deben estar presentes en un equipo de alto desempeño, así como las etapas de creación y conformación de lo equipos.
En los equipos de alto desempeño, el comportamiento de los miembros es interdependiente, y las metas personales se sublevan a la obtención del objetivo del equipo. Existe un deseo de pertenencia a los equipos. A pesar de que un grupo de individuos sean designados formalmente miembros de un equipo, si ellos actúan de forma individualista buscando obtener todo el crédito o cumplir primero sus metas que las del equipo no estaríamos hablando de un verdadero equipo.

El reto principal en la construcción de equipos de alto desempeño es encontrar la forma de lograr interdependencia, eficiencia, magnetismo, responsabilidad compartida, apoyo mutuo y confianza entre las tareas y los miembros del equipo.
Un atributo primordial de los equipos de alto desempeño es que tenga un líder efectivo en coordinar y liderar al equipo. El primer paso para ser un líder es crear credibilidad. Los líderes efectivos tienen el respeto y compromiso de los miembros del equipo. Establecer la credibilidad y la capacidad para influenciar a los miembros del equipo es el primer reto del líder. El estudio realizado por Kouzes y Posner (1987) identificó la credibilidad como el requerimiento más importante para liderar equipos efectivos. Una vez que se ha establecido la credibilidad existen 7 comportamientos que favorecen la construcción de credibilidad:
1. Demostrar integridad.- Implica hacer lo que uno dice, ser congruente con los valores pregonados, la integridad es indispensable para que los miembros del equipo no perciban que existe una doble agenda.

2. Ser claro y consistente.- Es necesario expresar y transmitir certidumbre de que es lo que se quiere sin ser necios ni dogmáticos.

3. Crear energía positiva.- Es muy importante mantener al equipo optimista y
evitar críticas o impugnaciones.

4. Usar empatía y reciprocidad.- Los miembros del equipo tienen una tendencia estar más de acuerdo con el líder si han recibido reciprocidad y comprensión a cambio.

5. Gestionar acuerdos y desacuerdos.- Cuando los miembros del equipo están de acuerdo con el líder, el resultado será mejor que si se utiliza un argumento de un solo lado.

6. Motivar y aconsejar.- Es muy importante ayudar a los miembros del equipo a evitar temores y encaminar los esfuerzos a la obtención de resultados.

7. Compartir información.- A través de compartir información se podrá identificar y comprender las perspectivas de los miembros del equipo.
 
Una vez que los equipos han desarrollado confianza en el líder, es posible para el líder articular una visión motivante para el equipo. Todos los equipos tienen metas y objetivos específicos a cumplir, sin embargo una visión es algo diferente. La visión ayuda a iluminar los valores centrales y principios que guiarán el futuro. La visión da guía a las acciones y algunas de sus características son:
1. Cerebro izquierdo y derecho.- Una visión efectiva contiene el objetivo, metas y acciones a cumplir así como metáforas, lenguaje colorido y emoción. Debe capturar la razón e imaginación de las personas.

2. Interesante.-
Una visión deberá estrechar las perspectivas y contradecir el status quo o metas sencillas de lograr.

3. Principio y pasión.- Una visión efectiva debe estar fundamentada en los principios y valores en los que los miembros del equipo creen.

Los individuos en distintas culturas pueden presentar particularidades, por eso es muy importante conocer y entender su orientación de acuerdo a su percepción de colectividad, y locus de control. En el caso de contar con un equipo de varios países si no se consideran las diferencias culturales y de percepción no se podrán sumar las fortalezas de los participantes.

Sin importar el rol que juguemos en un equipo, en orden de funcionar efectivamente en un equipo es muy importante que se conozcan las etapas de construcción de un equipo. A continuación se muestra en la siguiente tabla las características principales de cada etapa del desarrollo y construcción de un equipo.

El conocer estas etapas nos permite desarrollar una estrategia para suavizar y optimizar las fortalezas de cada etapa, de esta forma se puede planear en qué momento se deberán exigir resultados y renovaciones equipos y objetivos de acuerdo a estos ciclos.

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